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Y así empieza


Yo pensé que sería como Ally Mc Beal.
Me imaginaba entrando en una oficina con elementos de arquitectuta contemporánea y con un logrado estilo decorativo, llena de jóvenes profesionales competentes y visualizaba ante mí una trayectoria lineal y ascendente en la que iba abriéndome paso conforme consolidaba en mis compañeros la opinión de que era una merecida profesional.
También , como no, habría tiempo para las risas, los nuevos amigos, las copas y los bailes. Y los viajes. Y el amor, por supuesto. Al fin y al cabo siempre se conoce a un compañero sexi del que una se acaba enamorando locamente.

Pero nada fue así, y eso que no me fue mal. Y eso es lo que me hace sentar a escribir.  Si no me fue mal y desde fuera se puede considerar que he tenido una trayectoria sólida…cómo serán las historias de todos aquellos que salieron a la par que yo,  tal vez antes y seguro después.

Porque triunfó Bridget Jones y porque el diablo se vistió de Prada…porque los noventeros crecimos con un velo de ficción  y la realidad laboral no cabe en una hora y media de metraje ni siquiera en los mejores 40 minutos de The good wife.

La realidad, la cotidianidad es mucho más surrealista, vaga, desuniforme, pasional, ilógica tiene que ver más con Cámera Café, con the It Crowd, con cada una de las pequeñas y diarias adversidades que cada una de esas personas que cada día salen de sus hogares viven en las ssiguientes ocho horas y que,a posterior, y  ante la pregunta de qúe tal en el curro, se salda con un "bien". 
Y hay tanto detrás de ese "bien"!!   

Y pensé que estaría bien recopilar los "bienes". Esas historias pequeñas dentro de nuestra historia y que aunque parezcan inverosímiles nos ocurren diariamente. Y nos ocurren a todos, estoy segura.  Porque en cuarenta horas semanales pasan muchas cosas.



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